Granada

Texto de Alejandro Pérez Ordóñez
Fotografías de © Rafael Galán García

Puerta Elvira
Puerta Elvira

Nos vamos hasta Granada y entraremos a esta ciudad por la llamada Puerta de Elvira. Aquí podemos observar la monumentalidad de este acceso a través del recinto amurallado nazarí.

Vista desde San Cristóbal
Vista desde San Cristóbal

Desde Puerta Elvira hemos subido hasta el cerro de San Cristóbal. Podemos observar en primer término las murallas de la Alcazaba Antigua (al-Qasabat al-Qadima), que datan del periodo zirí y constituyeron el primer núcleo amurallado de la ciudad. Inmediatamente detrás de la muralla vemos el Carmen del Aljibe del Rey, que aloja el mayor de estos depósitos hídricos en la ciudad, destinados a garantizar el abastecimiento de agua a través de una red de acequias procedentes del río Darro. Más adelante, en la siguiente colina vemos las fortificaciones de la Alhambra (la Torre de la Vela) y Torres Bermejas. Finalmente, el grandioso telón de fondo nevado de la gran cordillera que los andalusíes denominaron Yabal Sulayr (“Montaña del Sol”). El pico más alto, dice la leyenda, fue el elegido por el monarca nazarí Abu l-Hassan (1464-1482), llamado Muley Hacén, para ser enterrado tras su muerte. Por ello, esa cumbre, que es la más elevada de la península Ibérica (3.478 m), es conocida como el Mulhacén.

Bañuelo
Bañuelo

La siguiente parada es en el Bañuelo, llamado en época andalusí Baño del Nogal (Hammam al-Yawza). Este tipo de edificios eran fundamentales en las medinas islámicas, ya que era donde se realizaba el necesario aseo personal de sus habitantes, y solía haber al menos uno en cada barrio. Ésta era una actividad social, si bien hombres y mujeres no se mezclaban, teniendo horarios de uso diferentes. La estructura, heredada de las termas romanas, se basaba en tres espacios básicos: frío, templado y caliente. El agua se distribuía en calderos, ya que el baño no era por inmersión, como han popularizado modernos establecimientos más próximos a los planteamientos de spa que a la realidad histórica aunque a veces se denominen “baños árabes”.

Para quienes quieran saber más sobre los baños andalusíes, dejo el enlace a este completo artículo de los arqueólogos Julio Navarro y Pedro Jiménez, de la Escuela de Estudios Árabes (CSIC): Arqueología del baño andalusí: Notas para su comprensión y estudio

Fuente en el Albaicín
Fuente en el Albaicín

Tanto caminar por la Granada andalusí nos ha dado sed. Nos detenemos en una fuente del Albaicín. Tanto éstas como los aljibes abundan en esta colina, pero la llegada del agua hasta estas alturas se debe en buena medida a la mano de los pobladores andalusíes. En efecto, debido a la geología del lugar no existen fuentes naturales aquí (el llamado “conglomerado Alhambra” es un compuesto rocoso de sedimentos detríticos de gran permeabilidad y no retiene el agua, de modo que los mantos freáticos quedan a una cota mucho más baja). El agua debía traerse desde otros lugares. Esto se solucionó mediante la creación de una compleja red de acequias que transportaban el agua del río Darro a numerosas zonas del asentamiento urbano. Este sistema hidráulico ha sido estudiado por Antonio Orihuela y Luis J. García-Pulido (Escuela de Estudios Árabes), en el siguiente artículo: El suministro de agua en la Granada islámica

Corral del Carbón
Corral del Carbón. Portada
Corral del Carbón
Corral del Carbón. Patio

Descendiendo a la medina encontramos el llamado Corral del Carbón, la Alhóndiga Nueva (al-Funduq al-Yadid). Es un excepcional ejemplo, el único conservado en pie en la península Ibérica, de lo que fueron estos edificios presentes en las principales ciudades andalusíes y de todo el mundo islámico. Ubicadas en las zonas comerciales de la ciudad, las alhóndigas acogían a los mercaderes que acudían desde otros lugares, así como sus animales y mercancías, sirviendo a la vez como posada y como almacén. Miguel Castillo nos ofrece en su blog, “Legado nazarí”, una explicación muy completa y más imágenes sobre este singular edificio granadino: El Corral del Carbón o Alhóndiga Nueva

Cuesta de los Chinos
Río Darro y Alhambra
Cuesta de los Chinos
Cuesta de los Chinos y Albaicín
Cuesta de los Chinos
Alhambra. Torre del Candil
Cuesta de los Chinos
Cuesta de los Chinos

A continuación subiremos la Cuesta de los Chinos o del Rey Chico, paseo urbano que recomendamos a todos, lo conozcan ya o aún no. Se trata del acceso principal a la colina de la Alhambra y al Generalife en época nazarí. En una fuerte subida desde el Albaicín (para los menos deportistas puede ser preferible hacerla en sentido inverso, de descenso), cruzando el río Darro al final del Paseo de los Tristes, permite obtener fabulosas vistas del tradicional barrio granadino e ir recorriendo por el exterior el recinto amurallado alhambreño y algunas de sus torres más destacadas, como la de los Picos, o las calahorras (torres-palacio) de la Cautiva y de las Infantas. A la izquierda se encontrará el paseante con el antiguo acceso a la finca del Generalife, con sus huertas, y al culminar la cuesta, el camino es cruzado por un acueducto elevado que hace entrar a la Acequia Real en el recinto amurallado de la ciudadela nazarí. Un poco más adelante, ya estamos próximos a la zona de las taquillas del conjunto monumental. Parte del recorrido se hace junto al agua que fluye desde el interior del monumento y desciende por la colina.

Baño del Polinario
Baño del Polinario. Linterna y yeserías

 

Baño del Polinario
Baño del Polinario. Sala caliente (bayt al-sajun)
Baño del Polinario
Baño del Polinario. Lucernarios

Ya dentro del recinto del conjunto monumental, vamos a conocer uno de los baños (hammam) de la Alhambra granadina. Tal vez los más conocidos sean el llamado Baño Real, entre los palacios de Comares y Leones, pero también existe éste, en la Calle Real Alta, llamado Baño de la Mezquita (pues estuvo asociado a ella, en cuyo solar se alza hoy la iglesia de Santa María de la Alhambra) o Baño del Polinario (por el apodo del padre del guitarrista Ángel Barrios, familia que vivió en una casa vecina y que regentó una taberna instalada en este baño).

Baño del Polinario
Baño del Polinario

Datado en tiempos de Muhammad III (1302-1309), ha sido muy transformado y parcialmente reconstruido en el siglo XX. Sus salas no se disponen de forma paralela como en otros baños nazaríes. El bayt al-maslaj (vestuario) presenta una elevada linterna central, como en el Baño Real, el bayt al-barid (sala fría) tiene bóveda vaída, el bayt al-sajun (sala caliente) es rectangular con alcobas laterales, separadas por arcos de herradura apuntados y columnas con capiteles cúbicos de mármol de los que solo ha pervivido uno. Tiene dos hornos de épocas diferentes. En la sala alta con linterna conserva algunos fragmentos de yeserías con lacería de ocho y de doce, además de caligrafías con la baraka (bendición) y otras fórmulas religiosas.

Comares
Palacio de Comares. Patio de los Arrayanes o de la Alberca

El patio principal del palacio de Comares, en la Alhambra de Granada, también conocido como Patio de los Arrayanes o de la Alberca, es uno de los espacios más conocidos y admirados del conjunto palatino nazarí. El amigo Rafael Galán nos muestra algunos aspectos de este patio en las fotografías con las que damos por concluido este viaje por algunos elementos del patrimonio andalusí de Granada.

Comares
Comares. Celosía
Comares
Comares. Arcos angrelados con yeserías
Comares
Comares. Yesería en una albanega

[Este artículo fue publicado el 10 de noviembre de 2014 (2ª ed. 11 de mayo de 2015) en la revista cultural digital Sembrando Átomos. Desde aquí nuestro agradecimiento a sus editores.]

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