Albarracín

Fotografías de © Rafael Galán García

Albarracín
Albarracín, coronado por sus murallas y la Torre del Andador.

Albarracín (Teruel) es una pequeña ciudad enclavada en un espectacular emplazamiento en plenos Montes Universales. Rodeada de murallas, se sitúa sobre un promontorio rocoso, a 1.171 m de altitud, adaptándose su sinuoso caserío a las curvas de nivel, definidas por el cauce del río Guadalaviar que excava un profundo meandro a los pies del núcleo urbano.

Albarracín
El caserío de Albarracín se adapta a la compleja orografía de su emplazamiento.

Albarracín había sido desde época visigoda sede episcopal, denominada Santa María de Oriente, topónimo que fue mantenido por los andalusíes, arabizado como Shantamariyyat al-Sharq. Se erigió como capital de un reino de taifas gobernado por los Banu Razin (nombre del que procede el topónimo actual), que declararon su independencia del Califato Omeya de Córdoba el año 1010 ó 1011.

Albarracín
Arquitectura popular de yeso y madera de Albarracín.

La dinastía de los Banu Razin mantiene la independencia de su territorio hasta 1104, en que entran en escena los almorávides, y en 1147 pasa al poder de Ibn Mardanish, el Rey Lobo de Murcia. La zona era disputada por los reyes de Aragón y el Obispo de Zaragoza, que luchaban contra los musulmanes para poder expandirse por esta serranía, pero el monarca murciano entregó Albarracín al caballero navarro don Pedro Ruiz de Azagra, como pago a sus servicios.

Albarracín
Torre del Andador y murallas.

A esta nueva independencia política se suma la eclesiástica, pues en 1172 es creado el Obispado de Albarracín, dependiente del Arzobispado de Toledo. Una vez conquistadas por los cristianos Teruel (1171) y Cuenca (1177), Albarracín permanece como un estado independiente tanto de Aragón como de Castilla, bajo el señorío de los Azagra, a quienes sucedieron los Lara y el Infante de Aragón, don Fernando. Es Pedro III de Aragón quien la conquistó en 1285 tras sitiarla, pasando definitivamente a la Corona de Aragón en 1300.

Albarracín
Calles de Albarracín.

Fruto de su intensa historia y de su entorno paisajístico, Albarracín es hoy uno de los conjuntos patrimoniales más atractivos de nuestro país. A la arquitectura popular, la Catedral, la Plaza Mayor, etc., se suma la herencia andalusí, visible hoy sobre todo en su recinto fortificado.

Albarracín
La orografía obliga a resolver algunos desniveles con escalinatas.

Las murallas, en buena parte fruto de las refacciones cristianas, están omnipresentes en el paisaje urbano de la ciudad, especialmente el tramo que asciende por uno de los altos cerros rocosos que la circundan, hasta alcanzar la Torre del Andador. Ésta presenta una estancia con cúpula en su último piso, y es datable entre finales del Califato y el periodo de taifas. Otras torres son la de Doña Blanca, simétrica a la del Andador, y la de Entrambasaguas o de la Muela, desaparecida, que estaba en la margen derecha del río Guadalaviar.

Albarracín
Murallas de Albarracín.

También se conserva el perímetro de la Alcazaba, sobre otra espectacular formación rocosa, que debió ser la residencia de los reyes taifas de Albarracín. Esta fortaleza presenta once torres de planta circular, más una cuadrada construida por los cristianos, y sobre todo contiene importantes restos constructivos de las casas-palacio del siglo XII que ocuparon el recinto. Presentan patios centrales y habitaciones diferentes a su alrededor, conservando algunos elementos singulares. En el nivel superior del conjunto pudo localizarse la residencia principal, con un gran aljibe bajo el patio y restos de un hammam. Las otras construcciones palaciegas se sitúan en la parte baja del castillo, con fragmentos de arcos lobulados donde estaría el acceso a la sala principal de uno de ellos.

Albarracín
Catedral de Santa María y, tras ella, muros y torres de la Alcazaba, recinto originario andalusí.
Albarracín
Murallas.
Albarracín
Murallas.
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Iglesia de Santiago, Catedral y Alcazaba.
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Catedral y Alcazaba.
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El color rojo característico de muchas construcciones tradicionales de Albarracín.
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Murallas desde el Portal de Molina.
Albarracín
En el sector del Portal de Molina, las murallas y torres se integran en el caserío, que ha crecido adosándose a ellas en ocasiones.
Albarracín
Vista parcial de Albarracín.

Son muy recomendables las visitas guiadas que organiza la Fundación Santa María de Albarracín.

Para estudiar a fondo el legado andalusí de esta localidad, es muy interesante el libro Albarracín islámico, del investigador Antonio Almagro Gorbea (Escuela de Estudios Árabes, CSIC).

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