La importancia de la Córdoba islámica

Texto y fotografías de Rafael Jiménez Álvarez, Profesor de Geografía e Historia

Mezquita aljama de Córdoba. Cúpula ante el mihrab.
Mezquita aljama de Córdoba. Cúpula ante el mihrab.

Introducción

Se podría decir que las ciudades son como los seres vivos, o como las civilizaciones, porque nacen, crecen, llegan a su plenitud y luego decaen. Córdoba tuvo su edad dorada en el siglo X, en plena época islámica, convirtiéndose en una de las ciudades más importantes del mundo. Entonces fue ejemplo a imitar por otros muchos reinos y ciudades, así como foco de atracción para quiénes querían conocer lo más excelso del conocimiento, la ciencia, el arte y la cultura.

Esta afirmación no está sustentada en el chovinismo o amor a lo local. Son numerosos los personajes de importancia, claramente neutrales, que han puesto de manifiesto la importancia de Córdoba en dicha época. El historiador estadounidense Stanley G. Payne nos dice que “En dimensiones, servicios, cultura y economía, la Córdoba del califato no tenía rivales en Europa occidental, y en Oriente solo Constantinopla podía parangonársele”. En la misma línea se manifiesta un personaje que vivió en aquella época, la monja alemana Roswita von Ganderheim que decía de Córdoba: “Joya brillante del mundo, ciudad nueva y magnífica, orgullosa de su fuerza, celebrada por sus delicias, resplandeciente por la plena posesión de todos los bienes”. Ya en el siglo IX, dentro de lo que podemos considerar el bando cristiano de la época, su papel tampoco queda menoscabado como lo ponen de manifiesto las siguientes palabras del mártir cristiano Eulogio: “Córdoba, en otro tiempo patricia, es hoy bajo las riendas de Abd al-Rahman la floreciente capital del reino árabe, exaltada hasta la cumbre misma de la gloria. La ha sublimado con honores y ha extendido su fama por doquier, la ha enriquecido sobremanera y la ha convertido en un paraíso terrenal”.

Las ciudades importantes irradian su influencia tanto por su forma, es decir, su extensión o la prestancia de sus edificios, como por las actividades que llevan a cabo quienes la habitan. A menudo han sido autores extranjeros los que han hecho hincapié en la importancia de la Córdoba islámica, mientras que muchos historiadores españoles la han minusvalorado, cuando no han tratado a la civilización hispanomusulmana como una especie de postizo; de paréntesis; de algo que no es nuestro. Baste hojear cualquier libro de texto de historia de España para comprobar que se habla de la conquista romana o del reino visigodo pasando de puntillas sobre la palabra invasión, que sin embargo es la más utilizada para referirse a los musulmanes. O constatar la abundante bibliografía de autores españoles sobre la Hispania Romana, o los reinos cristianos del norte, en comparación con la escueta producción sobre los más de ocho siglos de civilización hispanomusulmana.

A veces hay que romper esa inercia y ponerse manos a la obra para acabar con ciertos prejuicios que van anclándose en nuestra memoria colectiva sin que nos demos cuenta. De cómo Córdoba llegó a ser esa ciudad tan importante, del legado que dejó y su trascendencia trataremos a continuación.

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Málaga. La Alcazaba

Texto de Alejandro Pérez Ordóñez
Fotografías de © Rafael Galán García

Alcazaba de Málaga
Alcazaba de Málaga. Patio de la Alberca, en los Cuartos de Granada.

Málaga es una ciudad de antiguos orígenes. De fundación como colonia fenicia (Malaka, ss. VIII-IV a.C.), con presencia o al menos estrechos contactos comerciales con los griegos (Mainake, ss. VII-VI a.C.), tuvo importancia en el periodo romano (ss. III a.C.-V d.C., del que se conservan restos importantes, como el teatro), siendo luego ocupada por visigodos (ss. V-VIII) e, incluso, por los bizantinos (s. VI), que tuvieron presencia en las costas meridionales y sudorientales de la península Ibérica, antes de convertirse en una medina andalusí (Madinat Malaqa, ss. VIII-XV).

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Granada. Cuarto Real de Santo Domingo

Texto de Alejandro Pérez Ordóñez
Fotografías de © Rafael Galán García

Cuarto Real
Cuarto Real

En el barrio granadino del Realejo nos encontramos con uno de los principales monumentos andalusíes de la ciudad: el Cuarto Real de Santo Domingo. Vamos a conocerlo de la mano de las fotografías de Rafael Galán.

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Granada. Daralhorra

Texto de Alejandro Pérez Ordóñez
Fotografías de © Rafael Galán García

Daralhorra
Daralhorra

Seguimos en Granada, y en esta ocasión vamos a visitar y conocer el Palacio de Dar al-Horra (o Daralhorra), en el Albaicín.

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Zaragoza. La Aljafería

Texto de Alejandro Pérez Ordóñez
Fotografías de © Rafael Galán García

La Aljafería
La Aljafería

Rafael Galán nos sigue llevando con sus fotografías por la Marca Superior de al-Andalus, y después de haber conocido Albarracín y Calatayud, vamos hoy hasta Zaragoza y su palacio de la Aljafería.

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Córdoba. Medina Azahara

Texto de Alejandro Pérez Ordóñez
Fotografías de © Rafael Galán García

Medina Azahara
Medina Azahara

Seguimos con Rafael Galán y sus fotografías recorriendo la Córdoba andalusí, y una parada obligatoria es la ciudad palatina de Madinat al-Zahra´, nombre castellanizado como Medina Azahara.

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Albarracín

Texto de Alejandro Pérez Ordóñez
Fotografías de © Rafael Galán García

Albarracín
Albarracín, coronado por sus murallas y la Torre del Andador.

Albarracín (Teruel) es una pequeña ciudad enclavada en un espectacular emplazamiento en plenos Montes Universales. Rodeada de murallas, se sitúa sobre un promontorio rocoso, a 1.171 m de altitud, adaptándose su sinuoso caserío a las curvas de nivel, definidas por el cauce del río Guadalaviar que excava un profundo meandro a los pies del núcleo urbano.

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